bitácora descriptiva y modificadora de una vida aburrida y alegre
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Domingo, 15 de enero de 2006
Hoy es domingo. Mi padre graba un mensaje de voz en mi contestador (consternado): " lo primero es QUE QUITES DE UNA VEZ EL PUTO CONTESTADOR DE TU MÓVIL porque me salta cada vez que te llamo y lo segundo, que vengas a casa a comer migas que he preparado, vente sobre las dos y media, como siempre."
Hace mucho frío, el cielo está plomizo y parece que los árboles, los transeúntes, los perros, lo coches imitan la pesadez del cielo.
Inicio mi recorrido, desde mi casa a casa de mis padres, allí me esperan las migas de mi padre. Este trayecto es de unos 15 minutos, no llegan, quizá 12 o 14 minutos.No lo sé.
Me pongo las gafas del atisbador, ( no existen tales gafas ,me las invento para ver cosas que normalmente no veo) y veo tres gorriones que son tres pompones grises de patas de alambre que picotean mecánicamente granos infinitisimales que ellos creen ver al lado de la fuente de la plaza.
Subiendo la plaza comienza la calle de Fuego, que hoy por el frío que hace parece fuera de lugar. Me cruzo con un hombre de mi edad que fotografía una fachada de un edificio recien terminado. Su futuro hogar, pienso, se da la media vuelta y se vuelve como asegurándose que sigue allí ,el lugar donde quizá se criarán su hijos dentro de unos años.
Más adelante, en la misma calle, frente al Gran Mesón que siempre huele a suelo mojado de pringue, acaba de cerrar la tienda de patatas fritas una mujer que sobrepasa los sesenta de pelo largo y canoso recogido en un moño. La he visto en otras ocasiones y me provoca algún rechazo que no acierto a comprender, hay una palabra que pasa por mi cabeza : "Mezquina". No entraré a valorar mis juicios ahora.
Cruzando el Telepizza que huele a masa horneada, hay un vómito de color casi verde que ha ido congregándo a restos que han ido volando de otras partes y han terminado peqados en esa sustancia visceral. Los domingos van después de los sábados de juerga y copas, me digo.
Más adelante, hay una hoja verde enorme que ha caído de un falso plátano. Es una sábana. Me llama la atención que solo vea una. A dos pasos a mano derecha, se abre la calle a un espacio cerrado donde han ido parar las compañeras de esta hoja solitaria. ¡Qué hoja más grande!. Después he visto otras durante el resto del trayecto y me he dado cuenta que hay diferentes formas de hoja.
Pasa un coche de policia nacional, con una pegatina negra de la silueta del toro, tan típico en España, al lado de la matrícula. La silueta de toro perteneció en otra época a una marca de bebida alcohólica, fue tan popular que los españoles decidimos hacerla símbolo de nuestra cultura. Ver esta pegatina en un coche del estado me hace gracia porque me delatan las ideas centralistas de los policias que la pusieron.Tampoco, valoraré mis ideas ahora.
Los árboles me llaman la atención ahora, su forma se definen más por el cielo gris. Parece que hoy lloverá casi nieve.
La calle de Fuego termina en la comisaria de policia nacional. Hay cámaras que vigilan la parte de atrás por donde paso ahora. Con mi gorrito verde seguro que soy sospechoso de algo. "Tan importante me creo", ironizo con mi ego.
Atravieso la Avenida de España, cruzo en rojo, baja un coche echando ostias y encojo el culo para que no me pille. Estoy ya en la mediana y doy unos diez pasos de pingüino para llegar al otro extremo. Una madre y su hija adolescente esperan al padre a que aparque. Se parecen mucho una a la otra. Están muy unidas, pienso.
Me queda una cuesta con bastante pendiende, la Avenida o Calle Benasque. ¿ En qué cordillera está Benasque? ¿En los Pirineos?. Veo más hojas como las de antes, pero están secas, perdieron el verde. No todos los árboles tienen el mismo ritmo aunque sean de la misma especie. ¡Que listo que soy! (sigo ironizando con mi ego y con mi bagaje de conocimientos pseudocientíficos)
LLego a casa, la de mis padres. Coincido con unos vecinos y hago que veo el buzón de mis padres para no subir con ellos la escalera. Leo distraídamente los nombres: Lorenzo Padilla Mirón, Maria Rodriguez, Emilio José Padilla, Juana Tobias Velo. Leo otra vez, Juana Tobias Velo, el nombre de mi abuela que hace un año falleció. ¿ Seguirá recibiendo correspondencia? Pienso ,en ese momento, que el instante de la muerte es rápido pero que tardamos en morir, (sobre todo burocraticamente).
Al final de las escaleras, me abre la puerta mi madre que se está dejando el pelo largo, y esto me gusta mucho porque está muy guapa. Mi madre, aunque está muy gorda, es muy guapa.
Me quito las gafas de atisbador, y me transformo en lo que soy. Tampoco entraré ahora en saber qué es lo que soy.

Por: José Manuel Padilla Rodríguez | Los días que han pasado | Comentarios (0) | Referencias (0)